Existe una narrativa circulante en la industria tecnológica: la leyenda del "one-man army". Se dice que con la llegada de modelos de lenguaje avanzados (LLMs), una sola persona podrá reemplazar departamentos enteros de trabajadores IT.
Desde el Laboratorio de Innovación y Tecnologías Aplicadas al Trabajo (LITAT) de la AGC, y basándonos en la experiencia diaria de implementación de soluciones en el campo laboral, podemos afirmar que esta visión ignora un principio fundamental: el software no es solo código, es gestión de riesgo y responsabilidad.
La Inteligencia Artificial no ha llegado para vaciar las oficinas de trabajadores de software. Cuando una empresa dice "despedimos por implementar IA", está utilizando la tecnología como excusa para precarizar y reducir costos laborales. La decisión no es tecnológica, es corporativa.
El mito del reemplazo
El desarrollo de software profesional funciona como una cadena de custodia y transferencia de responsabilidad donde esta circula de acuerdo a protocolos precisos. La IA no elimina esta cadena, la transforma.
Veamos cómo la IA modifica cada eslabón:
PM. Project Manager
El PM sigue siendo el dueño del "qué" y el "por qué" de cada proyecto, definiendo el valor de negocio y las estrategias a desarrollar por el equipo. Su rol está muy sostenido por la experiencia y la capacidad para actuar según la dinámica de la organización.
Arquitecto de Software
Usa la IA para realizar "Red Teaming" (simular ataques) y buscar fallos dentro de sus propios diseños. Puede comparar patrones y escenarios de estrés. Pero la IA no entiende de trade-offs de negocio. El arquitecto decide la estructura y, ante un fallo sistémico, es quien pone la firma y la cara.
Analista Funcional
Su capacidad es fundamental para que los desarroladores y el QA tengan una clara idea de las funcionalidades a desarrollar. Sus errores se pagan caro en horas desperdiciadas por los equipos subsiguientes en la cadena de desarrollo.
Antes invertían horas redactando bases y especificaciones. Ahora, la IA expande historias de usuario e identifica casos de borde.
Ingeniero de Software
El "coding" manual baja, el "problem solving" sube. La naturaleza de la función cambia: ahora se trata de detectar errores y vulnerabilidades que la IA introduce. Si la IA genera código con problemas de seguridad, es responsabilidad del ingeniero detectarlos antes del commit. Si el código falla, la firma humana responde.
Release Manager
La IA puede predecir riesgos y automatizar despliegues. Pero el Release Manager es el "Controlador Aéreo": decide cuándo es seguro "despegar" según el contexto de negocio (que la IA ignora) y lidera la crisis si algo falla. No es un "gestor" de scripts, es un gestor de confianza.
QA & Testing
La IA genera automáticamente casos de prueba. El tester deja de validar sintaxis para validar que el sistema realmente cumpla la necesidad del usuario final. La función no desaparece, se eleva.
La pregunta clave: ¿por qué despedir entonces?
Ninguno de estos cambios obliga a despedir. Esa decisión corresponde a políticas empresariales.
Ante la transformación de tareas y roles, existen alternativas:
✅ Formación y relocalización de trabajadores en nuevas funciones
✅ Reducir la jornada laboral (bienestar del trabajador)
✅ Subir la vara de calidad (excelencia empresarial)
✅ Auditar sesgos algorítmicos (ética)
✅ Innovar desde adentro (visión estratégica)
Las empresas que eligen despedir en vez de formar están tomando una decisión de reducción de costos, no una decisión tecnológica inevitable.
La cadena de responsabilidad que la IA no puede romper
El desarrollo de software funciona como una serie de transferencias de confianza. El PM confía en el Analista, el Dev en el Arquitecto, la organización en el Release Manager y en el QA.

La IA no es una entidad legal. No se puede responsabilizar ni imputar a un algoritmo si un sistema crítico falla.
Si un software causa un problema (pérdida de datos, caída de servicios críticos, vulnerabilidades de seguridad, decisiones algorítmicas sesgadas) ¿a quién se imputa? ¿Al algoritmo o al humano que firmó?
Por eso las empresas no pueden prescindir de la estructura de equipos. Mientras el software tenga consecuencias reales en el mundo y en la vida de las personas, necesitaremos humanos que afirmen: "Yo me hago responsable de estos resultados".
Hasta tanto, el factor humano es irremplazable dentro de la cadena de producción informática.
IA en metodologías ágiles: herramienta, no reemplazo
Lejos de romper procesos como Scrum, la IA puede actuar como herramienta para aceitar la dinámica del equipo:
- Sintetiza dailies
- Detecta bloqueos recurrentes
- Refina estimaciones basadas en resultados históricos del equipo
Pero la dinámica y comunicación del equipo son más valiosas que nunca.
Como señala el Director del LITAT: "Los LLMs no nos eximen de pensar; nos exigen pensar con mayor claridad para pedir exactamente lo que necesitamos".

La IA como excusa corporativa
Entonces, ¿por qué algunas empresas despiden usando la IA como excusa?
Porque la narrativa tecnológica es más vendible que admitir que se están reduciendo costos laborales. Porque decir "implementamos IA" suena a innovación, mientras que "despedimos para aumentar márgenes" suena a lo que realmente es.
La IA no reemplaza necesariamente trabajadores. Son las empresas quienes deciden despedir para reducir costos, en vez de apostar a la formación, contención y relocalización de trabajadores.
Y en muchos casos, esos despidos se revierten meses después cuando la empresa descubre que no puede operar sin la estructura de equipos que eliminó.
La respuesta: organización
Desde la AGC lo sabemos: el factor humano es irremplazable. La tecnología no es neutral, y las decisiones sobre cómo implementarla son políticas empresariales, no inevitabilidades tecnológicas.
La única forma de enfrentar el uso de la IA como excusa para precarizar es la organización colectiva. El Convenio Colectivo de Trabajo, la representación gremial y la construcción de poder sectorial son las herramientas que permiten disputar estas decisiones.
La IA llegó para quedarse. Pero también los trabajadores informáticos.
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