Mercado Libre confirmó esta semana la desvinculación de 119 trabajadores en América Latina, principalmente del área de "Experiencia de Usuario (UX)", de los cuales 32 corresponden a Argentina. La medida, comunicada como parte de una "reestructuración organizacional", se suma a una tendencia creciente en el sector tecnológico global y plantea interrogantes sobre el futuro del trabajo en una industria sin marco regulatorio específico.
Desde la empresa indicaron que la decisión busca "integrar de manera más efectiva las áreas de Diseño y Contenido" y que la medida "no modifica la estrategia de crecimiento en el país ni en la región". Según el comunicado oficial, durante 2025 la compañía creó más de 42.000 nuevos puestos de trabajo en América Latina y continúa contratando en múltiples áreas.
El contexto: trabajadores sin convenio colectivo
Lo que hace especialmente relevante este caso no es el número de despidos en sí mismo, sino las condiciones en las que se encuentran quienes los sufren. Los 32 trabajadores desvinculados en Argentina estaban fuera de convenio colectivo, una situación que caracteriza a la gran mayoría de la industria informática nacional.
Sin un marco de negociación colectiva que establezca reglas claras sobre estabilidad laboral, condiciones de trabajo y mecanismos de protección ante reestructuraciones, los trabajadores informáticos quedan expuestos a decisiones unilaterales de las empresas sin instancias formales de diálogo o resguardos institucionales.
Esta vulnerabilidad se profundiza en un sector que, paradójicamente, es uno de los más beneficiados por el Estado argentino a través de la Ley de Economía del Conocimiento, que otorga subsidios y exenciones impositivas millonarias destinadas a promover el empleo calificado y el desarrollo tecnológico.


El rol de la inteligencia artificial
Testimonios de trabajadores desvinculados y el análisis de las tareas afectadas sugieren que la incorporación de herramientas de inteligencia artificial habría estado detrás de la decisión. Los perfiles más afectados fueron UX writers y especialistas en contenidos, roles que tradicionalmente se encargaban de diseñar textos, flujos de navegación y experiencias de usuario en las plataformas digitales.
Varios ex empleados relataron a distintos medios que parte de su trabajo consistía en entrenar sistemas de IA: revisar conversaciones, mejorar diagnósticos de reclamos, ajustar el tono de las respuestas automáticas y evaluar constantemente la calidad de las interacciones. Ese conocimiento acumulado, generado por los trabajadores, habría sido incorporado a sistemas automatizados que ahora realizan esas mismas funciones.
Este fenómeno no es exclusivo de Mercado Libre ni de Argentina. Durante 2025, más de 50.000 despidos en empresas tecnológicas de Estados Unidos fueron atribuidos, directa o indirectamente, a procesos de automatización. Compañías como Amazon, HP,Meta, Microsoft y Salesforce recortaron miles de puestos citando la IA como factor determinante.




Un problema que excede a una empresa
Desde la Asociación Gremial de Computación observamos estos procesos como síntomas de un desafío estructural que atraviesa toda la industria tecnológica argentina. No se trata de señalar a una empresa en particular, sino de reconocer que la ausencia de regulación laboral específica para el sector genera un escenario de alta incertidumbre para los trabajadores.
La combinación de tres factores amplifica este problema:
1. Falta de convenio colectivo sectorial: Sin un marco que establezca derechos, obligaciones y mecanismos de protección, los trabajadores negocian individualmente en condiciones asimétricas con sus empleadores.
2. Beneficios fiscales sin contrapartidas claras: Las empresas del sector reciben millones en subsidios estatales a través de la Ley de Economía del Conocimiento, pero no existen mecanismos efectivos de auditoría que verifiquen el cumplimiento de los objetivos de creación y sostenimiento de empleo de calidad.
3. Transformación tecnológica acelerada: La incorporación de IA y automatización avanza sin que exista un diálogo institucional sobre cómo gestionar el impacto en el empleo, la reconversión profesional o la distribución de los beneficios de la productividad.
Desaceleración en las expectativas de contratación
El caso de Mercado Libre se inscribe en un contexto más amplio de enfriamiento del sector. Según el último relevamiento de expectativas de ManpowerGroup, el primer trimestre de 2026 marcará una fuerte desaceleración en la incorporación de personal en empresas de desarrollo tecnológico, con la Expectativa Neta de Empleo (ENE) para el sector informático cayendo a sus niveles más bajos en años.
Desde la AGC venimos advirtiendo que esta desaceleración es utilizada por las cámaras empresarias para presionar por mayores beneficios fiscales, mientras los trabajadores pierden poder adquisitivo y enfrentan una creciente precarización laboral.
La falta de un Convenio Colectivo de Trabajo específico que regule la actividad informática sigue siendo el gran reclamo de fondo. Sin un marco que proteja la estabilidad, los trabajadores informáticos quedan a merced de la volatilidad del mercado, facilitando ajustes de plantilla que las empresas realizan sin instancias de negociación colectiva.
El desafío pendiente
Los datos de 2025 muestran que la industria tecnológica argentina generó empleo, creció en facturación y consolidó su posición como sector estratégico. Sin embargo, ese crecimiento no se tradujo en mejores condiciones para quienes sostienen la producción con su conocimiento y esfuerzo diario.
Defender la industria tecnológica también implica defender el empleo estable, con carrera profesional, derechos laborales y previsibilidad para los trabajadores y sus familias. La inteligencia artificial y la automatización son parte inevitable del futuro del trabajo, pero la forma en que gestionemos esa transformación determinará si construimos una industria más equitativa o profundizamos la desprotección.


Desde la AGC seguimos observando estos procesos, acompañando a los trabajadores afectados y exigiendo que el desarrollo tecnológico vaya de la mano con el desarrollo de derechos laborales. El sector informático argentino necesita urgentemente un marco de regulación que equilibre innovación con justicia laboral.
La ausencia de ese marco no es un problema abstracto: tiene nombre, apellido y consecuencias concretas para 119 trabajadores que esta semana recibieron la noticia de que sus puestos ya no existen.
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