El Salón Felipe Vallese de la CGT fue escenario de un debate urgente con impacto en todo el mundo del trabajo y la soberanía. En el marco del conversatorio “Trabajo decente y desarrollo sostenible en la era de la IA”, organizado por la Secretaría de Innovación y Futuro del Trabajo de la CGT a cargo de Vanesa Núñez, se abordó una realidad que suele quedar oculta bajo el marketing de la "magia" algorítmica: el inmenso despliegue de trabajo humano precarizado detrás de la Inteligencia Artificial.
El panel contó con la exposición central de la doctora Milagros Miceli, socióloga e investigadora líder en ética de la IA, quien además integra el Consejo Asesor del Laboratorio de Innovación y Tecnologías Aplicadas al Trabajo (LITAT) de la AGC. Su participación refuerza el compromiso de nuestro sindicato por generar conocimiento técnico propio de las y los trabajadores que nos permita disputar el sentido de la tecnología en Argentina sin perder el marco global que eso implica.
La intervención de Milagros fue tajante:
la IA no es un fenómeno autónomo. Detrás de cada chatbot y sistema de reconocimiento visual hay millones de trabajadores —muchos de ellos en el Sur Global— realizando tareas de etiquetado, curaduría y moderación de contenidos. Este "trabajo fantasma" se realiza frecuentemente en condiciones de extrema vulnerabilidad, sin protecciones gremiales y bajo esquemas de contratación que buscan eludir cualquier responsabilidad laboral.
El aporte del OTI-LITAT: La realidad local.
El Observatorio del Trabajo Informático (OTI), aportó datos fundamentales extraídos del reciente análisis conjunto con el LITAT. Esteban Sargiotto, director del OTI, señaló cómo este modelo de explotación ya tiene pie en nuestro país:
Casos como el de Arbusta, que provee servicios de entrenamiento de datos a gigantes como Mercado Libre, ilustran una paradoja dolorosa: trabajadores argentinos están "enseñando" a sistemas que luego son utilizados como argumento para despidos masivos o para la degradación de las condiciones de trabajo. Esta dinámica se da, además, en empresas que se benefician de generosos incentivos fiscales bajo la Ley de Economía del Conocimiento, sin que ello se traduzca en estabilidad o soberanía real.
Soberanía digital es soberanía laboral.
La discusión en la CGT dejó una conclusión clara: no hay soberanía digital posible sin trabajadores organizados. La tecnología no es un destino inevitable, sino una herramienta de poder. Si la IA se utiliza para automatizar la precariedad y debilitar los convenios colectivos, no estamos ante un proceso de innovación, sino de retroceso social.
La respuesta ante este avance no es el rechazo tecnológico, sino la transición justa. Un Convenio Colectivo de Trabajo en la actividad informática, reclamo permanente de la AGC, se posiciona como la única herramienta institucional capaz de garantizar que el desarrollo tecnológico en Argentina no se haga a costa de la dignidad de quienes lo producen.
Lejos de ser esto una conclusión definitiva y quedarnos con el "detras del telón" (como menciona el reciente informe especial conjunto OTI / LITAT) muestra a las claras la necesidad de debate permanete y acciones conducentes de todo el movimiento obrero para abordar los impactos de la implementación de tecnología en el mundo del trabajao ("delante del telón").
Invitamos a las y los trabajadores informáticos a sumarse a su organización gremial en pos de aunar esfuerzos en la defensa de un presente mas justo y un futuro soberano.