IA y Trabajo: El análisis de AGC para recuperar el protagonismo de los trabajadores frente al mito corporativo
Desde la Asociación Gremial de Computación, el Observatorio del Trabajo informático y el Laboratorio de Innovación y Tecnologías Aplicadas al Trabajo compartimos un insumo para la discusión pública sobre un fenómeno absolutamente central en la agenda y el interés de la sociedad civil, los Estados y el sector privado. Nos referimos a la tecnología comúnmente conocida como Inteligencia Artificial así como los impactos directos sobre el ámbito del trabajo y sus consecuencias en el inmediato, mediano y largo plazo.
Hasta el momento la narrativa sobre el fenómeno estuvo conducida y reducida por el interés ( la mayoría de las veces, ambición) corporativo con el casi exclusivo objetivo de obtener mega ganancias a cortísimo plazo y concentrar grandes cuotas de poder. Este proceso ha desnaturalizado muchas veces el eje de la discusión desplazandolo hacia aspectos superficiales, sesgados o alejados de aquellos que afectan la vida cotidiana, la salud y el trabajo de las personas, la mayoría de las veces planteando escenarios apocalípticos o idílicos y posturas maniqueas: ¿Es buena o mala, la IA?, ¿Hay que estar a favor o en contra?.
En tanto Sindicato de la Actividad primariamente involucrada con la producción de esta tecnología, creemos que es imprescindible fijar nuestra posición y clarificar un poco el debate, al menos desde la perspectiva del trabajo.
Cómo toda tecnología, esta no conlleva un valor moral intrínseco, sino que depende de su desarrollo y aplicación pero sobre todo de los fines con los que se utilice. Otro efecto de la narrativa corporativa ha sido el borramiento del trabajo involucrado en todas las dimensiones de la IA y de quienes lo realizan. En ese sentido si pensamos estas dimensiones como Detrás del telón y delante del telón de la IA, tenemos que relevar primero el involucramiento de quienes trabajan produciendo la IA en tanto producto informático (desarrolladores, Testers, ingenieros, diseñadores, entre otros, así como puestos poco o nada calificados, que clasifican imágenes, entrenan chatbots, curan datos, etc), es decir detrás del telón. Y en un plano más extendido que el de la industria informática, quienes lidian con la implementación de IA en sus actuales puestos o tareas laborales en distintas áreas cada vez más grandes del arco productivo, dónde también están sucediendo severas modificaciones que van desde la desaparición de roles y el reemplazo de trabajadores, con un acento en la precarización, hasta la modificación de las jornadas y las retribuciones.
Todo intento de volver un destino fatal las consecuencias de la aplicación de los distintos lenguajes y formatos de IA quiere correr el foco de la discusión de fondo: ¿Bajo qué modelos de negocio se desarrollan e implementan estas herramientas? Así es cómo el trabajo involucrado queda invisibilizado primero, precarizado después y por último descartado, en función de la reducción de costos y exacerbación de las ganancias determinadas por ciertos modelos de negocio, en nombre del avance inexorable de la tecnología.
Sólo con un panorama claro respecto a la naturaleza del fenómeno podremos analizar correctamente sus efectos y con ello los beneficios, desafíos y peligros involucrados. En esa tarea, reestablecer la importancia fundamental de los trabajadores y su labor, es primordial. Bajo esta óptica podremos discutir de qué forma se reparten los beneficios económicos, así también como los costos (ecológicos, económicos, sanitarios, etc), para que de ese modo, la incorporación de esta tecnología signifique un aporte en el mejoramiento de la calidad de vida humana en el mundo y el desarrollo equitativo de las sociedades.
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